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    Sólo un transatlántico o un avión podrían llevarnos a Rusia. Pero en el paisaje que propone esta enredadera de Josefina Bianchi las cosas no son lo que parecen: “el vacío no es propiedad / de nadie”, “dos veleros no son una flota”, “dos zorzales no son bandada” y “años luz no es medida de tiempo”. Quizás por eso un barco sea tal vez una montaña, o una cadena personal de cumbres borrascosas. En la cima de una poética lozana y a la vez elaborada en capas tectónicas más que por un movimiento brusco, aquí parece todo calculado. Como cuando el universo se desordena y tratamos de recuperar la calma. Se trata de un estructuralismo de los sentimientos y de los pensamientos para organizar, en palabras, el mundo. Espera, observación y clasificación en un camino de altura. No hay margen para subjetivismo sentimental, esto es una rigurosa descripción de los afectos como un sistema en el que somos absorbidos. “El pensamiento, lo que vemos, lo que es” es un verso de este libro que podría definirlo. “Un hombre se disfraza de bestia /o es una bestia y se arrastra”, las cosas parecen o devienen, se transforman. Y, abajo, una letra chiquita descifra aquello que a primera vista parece un aglomerado de signos.

    Enredadera Rusa - Josefina Bianchi

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    Sólo un transatlántico o un avión podrían llevarnos a Rusia. Pero en el paisaje que propone esta enredadera de Josefina Bianchi las cosas no son lo que parecen: “el vacío no es propiedad / de nadie”, “dos veleros no son una flota”, “dos zorzales no son bandada” y “años luz no es medida de tiempo”. Quizás por eso un barco sea tal vez una montaña, o una cadena personal de cumbres borrascosas. En la cima de una poética lozana y a la vez elaborada en capas tectónicas más que por un movimiento brusco, aquí parece todo calculado. Como cuando el universo se desordena y tratamos de recuperar la calma. Se trata de un estructuralismo de los sentimientos y de los pensamientos para organizar, en palabras, el mundo. Espera, observación y clasificación en un camino de altura. No hay margen para subjetivismo sentimental, esto es una rigurosa descripción de los afectos como un sistema en el que somos absorbidos. “El pensamiento, lo que vemos, lo que es” es un verso de este libro que podría definirlo. “Un hombre se disfraza de bestia /o es una bestia y se arrastra”, las cosas parecen o devienen, se transforman. Y, abajo, una letra chiquita descifra aquello que a primera vista parece un aglomerado de signos.

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